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Nvidia quiere entrar en el negocio de quienes podrían dejar de necesitar sus chips

15 de octubre de 2026

Nvidia quiere entrar en el negocio de quienes podrían dejar de necesitar sus chips

Durante años, Nvidia encontró una posición privilegiada en la industria tecnológica: prácticamente todas las grandes empresas de inteligencia artificial necesitaban sus chips para entrenar y ejecutar modelos cada vez más potentes. OpenAI, Google, Meta y numerosas startups dependían, en distinta medida, de una infraestructura construida alrededor de sus GPU.

El negocio convirtió a Nvidia en uno de los grandes beneficiarios del auge de la IA. Pero también provocó una reacción entre sus propios clientes. Google lleva años desarrollando sus TPU, Amazon apuesta por Trainium y otras compañías están diseñando aceleradores personalizados para reducir su dependencia de proveedores externos.

Ahora, Nvidia parece dispuesta a recorrer el camino inverso: dejar de limitarse a proporcionar la tecnología y ganar protagonismo en el desarrollo de los propios modelos de inteligencia artificial. Según una investigación del Financial Times, la compañía dirigida por Jensen Huang mantiene conversaciones para adquirir Reflection AI, una startup estadounidense especializada en modelos de pesos abiertos. La operación todavía no está cerrada, pero podría modificar el equilibrio de poder dentro de la industria.

Una startup de 25.000 millones de dólares podría convertirse en la próxima gran apuesta de Nvidia

Nvidia construyó el imperio de los chips que alimentan a la IA. Ahora quiere entrar en el negocio de quienes podrían dejar de necesitarlos
Misha Laskin e Ioannis Antonoglou, fundadores de Reflection AI y antiguos investigadores de Google DeepMind. Su startup, especializada en modelos de pesos abiertos, mantiene negociaciones para profundizar su relación con Nvidia. © Coolcaesar / Wikimedia.

Reflection AI fue fundada en 2024 por Misha Laskin e Ioannis Antonoglou, dos antiguos investigadores de Google DeepMind. Su objetivo es desarrollar sistemas avanzados de inteligencia artificial capaces de competir con los principales laboratorios internacionales.

La empresa trabaja especialmente con modelos de pesos abiertos. A diferencia de los sistemas cerrados, estos permiten descargar sus parámetros entrenados y ejecutarlos o adaptarlos en infraestructuras propias, sujetos a las condiciones de cada licencia.

El interés de Nvidia no comenzó ahora. Según Reuters, la fabricante de chips ya había invertido aproximadamente 800 millones de dólares en Reflection AI, cuya valoración se situaba en torno a los 25.000 millones de dólares durante sus recientes conversaciones de financiación.

Las negociaciones actuales contemplan varias posibilidades. La más ambiciosa sería adquirir completamente Reflection. Otra alternativa consiste en ampliar su participación accionarial o garantizarle mayor capacidad de procesamiento mediante chips Nvidia. También se estudia una fórmula conocida como acqui-hire: contratar al equipo de la startup y obtener licencias sobre su tecnología sin realizar una adquisición tradicional.

Esta última vía podría reducir algunas dificultades regulatorias, aunque no eliminaría necesariamente el escrutinio de las autoridades de competencia. De momento, ambas compañías han evitado confirmar públicamente los términos de las conversaciones.

China cambió las reglas del juego y Nvidia quiere participar en esa batalla

El atractivo de Reflection también está relacionado con una transformación que afecta al mercado de la IA. Durante los primeros años del auge generativo, buena parte de la atención se concentró en modelos cerrados como los de OpenAI, Google y Anthropic. Sin embargo, los laboratorios chinos han ganado terreno con alternativas de pesos abiertos que permiten a empresas y desarrolladores trabajar con mayor control sobre sus implementaciones.

Reflection pretende competir directamente en ese mercado. Su modelo Beam, presentado en octubre de 2026, está orientado a tareas de programación y agentes de inteligencia artificial. La empresa sostiene que puede competir con sistemas chinos avanzados utilizando recursos de procesamiento relativamente eficientes, aunque sus afirmaciones de rendimiento requieren comparaciones independientes.

Según Reuters, la startup también busca posicionarse como una alternativa estadounidense dentro del ecosistema de modelos abiertos.

Para Nvidia, la oportunidad va más allá de disponer de otro modelo. Controlar una tecnología de referencia permitiría influir tanto en el software como en la infraestructura necesaria para ejecutarlo. La compañía ya desarrolla su propia familia Nemotron, por lo que no parte de cero. Una integración con Reflection podría acelerar su presencia entre los modelos más avanzados.

Nvidia ya está comprando piezas fundamentales del ecosistema de inteligencia artificial

Nvidia construyó el imperio de los chips que alimentan a la IA. Ahora quiere entrar en el negocio de quienes podrían dejar de necesitarlos
Nvidia anunció en septiembre de 2026 un acuerdo para adquirir Hugging Face, una de las plataformas más importantes para compartir y desarrollar modelos de inteligencia artificial. La operación todavía está pendiente de completarse. © Nvidia / Hugging Face

Las conversaciones con Reflection forman parte de una estrategia más amplia. En septiembre de 2026, Nvidia anunció un acuerdo para adquirir Hugging Face, una de las principales plataformas utilizadas por desarrolladores para compartir modelos, conjuntos de datos y aplicaciones de IA. La operación fue anunciada por la propia compañía por aproximadamente 12.930 millones de dólares y, según su documentación presentada ante la SEC, todavía está pendiente de completarse, con un cierre previsto para la primera mitad de 2027.

La combinación resulta significativa: Nvidia diseña los chips, desarrolla herramientas para aprovecharlos, busca incorporar una plataforma central para distribuir modelos y ahora estudia reforzar sus capacidades para crearlos. No significa que vaya a abandonar su negocio principal ni que sus grandes clientes estén a punto de prescindir de sus GPU. Diseñar un chip competitivo exige años de investigación, inversión y capacidad industrial. Pero Nvidia parece prepararse para un escenario en el que vender procesadores ya no sea suficiente para conservar toda su influencia.

Si las empresas de IA quieren fabricar los chips que antes compraban, Nvidia también puede intentar desarrollar los modelos que esas empresas venden. El resultado podría ser una industria en la que antiguos proveedores y clientes terminen compitiendo directamente, incluso mientras continúan necesitando los productos unos de otros.