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Nacho Bolognani: 16 años de house, groove y conexión con la pista

9 de marzo de 2026

Nacho Bolognani: 16 años de house, groove y conexión con la pista

Con más de 16 años de carrera, Nacho Bolognani se consolidó como una de las figuras más representativas del house argentino en el circuito internacional. Su sonido, marcado por un groove elegante que combina house, funk y tintes electro, lo llevó a presentarse en algunos de los clubes y festivales más importantes del mundo, desde fabric en Londres hasta Hï Ibiza, Cova Santa, CDV en Berlín o el emblemático Sunwaves Festival en Rumanía, además de escenarios como Pacha Barcelona y Lollapalooza.

A lo largo de su trayectoria, Bolognani construyó una identidad musical que se mueve con naturalidad entre clubes íntimos y grandes festivales. Sus sets, siempre enfocados en la pista, reflejan años de experiencia y una búsqueda constante por mantener el groove del house como eje central. En paralelo, sus producciones han sido editadas en sellos como UVAR, Tamango, Denser o Music For Freaks, tanto en formato digital como en vinilo.

Ya son más de 16 años de carrera. ¿Cómo manejas la motivación del día a día para seguir evolucionando en tu estilo?

El motor principal siempre fue la música. No importa cuán cansado pueda estar después de un tour o de una seguidilla de shows: siempre tengo ganas de volver al estudio, sentarme frente a la computadora o a las máquinas y empezar a crear algo nuevo, o simplemente preparar los próximos sets.

Creo que después de tantos años uno entiende que la clave está en mantenerse curioso. Seguir escuchando música nueva, descubrir artistas, explorar sonidos que quizás todavía no forman parte de tu universo musical. Esa búsqueda constante es lo que mantiene viva la motivación.

También me motiva mucho la pista. Cada show es una oportunidad para sorprender. A veces alcanza con un solo track en el momento justo para generar algo especial en la gente. Ese instante en el que ves que la pista conecta con lo que está pasando musicalmente es lo que te recuerda por qué empezaste a hacer esto.

En el estudio me pasa algo parecido: siempre intento crear algo que no esté escuchando tanto afuera. Me gusta la idea de aportar algo diferente dentro del lenguaje del house.

En un momento tan amplio dentro de la música electrónica, con tantas fusiones de géneros, ¿cómo definirías tu estilo?

Mi base siempre fue el house. Es el lenguaje musical con el que más cómodo me siento y el que mejor representa mi identidad como DJ y productor.

Pero dentro de ese universo me gusta moverme con bastante libertad. El house tiene muchas ramificaciones y eso te permite recorrer distintos climas sin perder coherencia. Podés pasar por momentos más groove, más minimalistas, más deep o incluso más oscuros, y todo sigue perteneciendo a la misma familia sonora.

Eso es algo que disfruto mucho a la hora de tocar: poder adaptarme a diferentes momentos de la noche. Hay sesiones diurnas donde aparecen más colores, más musicalidad, y hay momentos en los que la pista pide algo más profundo o más hipnótico. Esa versatilidad es una de las cosas que más me atrae del género.

En la era de las redes sociales y el consumo digital, ¿sentís que eso cambió la forma en la que el público vive la música electrónica?

Sí, definitivamente. Creo que la dinámica de las redes sociales generó una especie de ansiedad colectiva que también se trasladó a la música y a la pista.

Hoy todo parece ir mucho más rápido. La gente consume contenido constantemente y eso se refleja también en cómo se lanza la música. Antes era más común encontrar álbumes completos o EPs de varios tracks; ahora vemos muchos lanzamientos de singles, un solo track y listo.

Incluso la estructura de las canciones cambió. Los elementos aparecen antes, las duraciones son más cortas y muchas veces todo está pensado para captar la atención rápidamente.

En el club también se siente esa dinámica. Los breaks largos o las construcciones más progresivas a veces generan impaciencia en la pista. La gente quiere que todo suceda más rápido.

Hasta el BPM cambió un poco con los años. Me incluyo en eso: hace una década tocaba mucho alrededor de 120 BPM, y hoy muchas veces estoy entre 128 y 131. Es como si la energía general hubiera acelerado un poco.

¿Cómo viene este 2026 para vos en cuanto a música y viajes?

El año empezó muy bien. Arranqué con algunos shows en el Caribe y después un verano bastante intenso entre Argentina y distintos puntos de Latinoamérica, con muchas fechas y una respuesta muy linda del público.

Ahora, después de esa etapa más enfocada en los shows, la idea es tomarme unas semanas para concentrarme en el estudio. Tengo varios lanzamientos en proceso y quiero terminar de cerrar ese material antes de salir nuevamente de gira.

A partir de junio la idea es regresar a Europa para la temporada de verano. Estamos trabajando en varios shows en países como España, Italia, Francia y Alemania, entre otros destinos que todavía estamos terminando de confirmar.

Europa siempre fue un lugar muy especial para mí porque fue uno de los primeros circuitos internacionales donde pude tocar y desarrollar mi música. Volver cada año y seguir construyendo esa relación con el público de allá es algo que disfruto mucho.

Después de más de una década y media de carrera, Nacho Bolognani sigue apostando a una evolución constante dentro del house, manteniendo la conexión con la pista como eje central de su propuesta. Entre shows internacionales, nuevos lanzamientos y temporadas europeas en el horizonte, el artista argentino continúa ampliando su presencia en el circuito global.

En una escena que cambia cada vez más rápido, su enfoque parece mantenerse claro: curiosidad musical, identidad sonora y una búsqueda permanente por generar momentos únicos en la pista de baile. Una fórmula que explica por qué, después de tantos años, su música sigue conectando con públicos de diferentes partes del mundo.

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