Musk quiere fabricar un millón de robots Optimus al año, pero Tesla tiene un problema
23 de octubre de 2026

Elon Musk lleva años prometiendo un futuro en el que tener un robot humanoide en casa será tan habitual como disponer de un electrodoméstico. Una máquina capaz de ordenar habitaciones, cargar bolsas, realizar tareas repetitivas y convertirse en una especie de asistente personal. Hasta ahora, esa visión parecía una combinación de demostraciones cuidadosamente preparadas y promesas difíciles de comprobar. Pero Tesla acaba de dar un paso importante para intentar convertirla en realidad.
La compañía confirmó que comenzó a fabricar sus primeros robots Optimus con estándares de producción en su planta de Fremont, California. Y Musk ya tiene una cifra en mente: alcanzar un ritmo de 20.000 unidades semanales, equivalente a más de un millón de robots al año.
El anuncio llegó durante la presentación de resultados del tercer trimestre de 2026. Sin embargo, detrás de esa ambición existe una realidad bastante más compleja: Tesla todavía está perfeccionando el diseño de Optimus, especialmente sus manos, y reconoce que la inteligencia artificial necesita mejoras importantes antes de que pueda trabajar de manera autónoma en situaciones cotidianas.
Tesla quiere convertir una fábrica de coches en una máquina de producir robots humanoides

El proyecto Optimus dejó de ser únicamente un programa experimental. Tesla aseguró que su línea de Fremont ya está fabricando las primeras unidades que considera aptas en términos de calidad de producción, aunque el volumen actual sigue siendo limitado.
Durante la presentación de resultados del 21 de octubre de 2026, Musk explicó que la mayor parte del equipamiento necesario para una línea con capacidad de aproximadamente un millón de unidades anuales ya está instalada. Aun así, calculó que necesitarán al menos otro año para alcanzar ese ritmo.
La apuesta también explica una decisión industrial importante: Tesla retiró de producción los Model S y Model X para liberar espacio en Fremont y adaptar parte de las instalaciones al nuevo proyecto. La empresa prepara además una segunda línea en Austin, Texas, con una capacidad teórica mucho mayor, de hasta diez millones de robots anuales. Son objetivos industriales futuros, no volúmenes que actualmente pueda fabricar.
El gran obstáculo para Optimus no está en caminar, sino en utilizar las manos como una persona
Aunque los robots humanoides han avanzado considerablemente en locomoción y equilibrio, ejecutar tareas domésticas requiere capacidades mucho más difíciles de desarrollar. Doblar ropa, recoger objetos delicados o manipular herramientas exige coordinar cámaras, sensores, motores y numerosos movimientos simultáneos. Musk reconoció que las manos siguen siendo una de las principales dificultades técnicas del proyecto.
Durante la conferencia con inversores de Tesla, el empresario explicó que todavía están construyendo unidades con manos que no representan el diseño definitivo. El objetivo es avanzar en paralelo con el entrenamiento de la inteligencia artificial, la fabricación y el desarrollo del hardware. La empresa también está desarrollando una denominada Academia Optimus, donde los robots podrán practicar tareas para obtener datos con los que entrenar sus modelos. Musk espera incorporar el chip AI5 en abril de 2027, aumentando considerablemente su capacidad de procesamiento.
Tesla reconoce que no basta con mostrar un robot ejecutando movimientos previamente programados. Para resultar realmente útil, Optimus tendrá que adaptarse a entornos cambiantes y resolver situaciones para las que no haya recibido instrucciones específicas.
Musk quiere llevar Optimus a millones de hogares, pero primero deberá demostrar que puede trabajar de verdad

La llegada de Optimus al mercado tampoco será inmediata. Musk espera comenzar las entregas comerciales hacia finales de 2027, inicialmente a otras empresas, donde los robots podrían realizar tareas industriales repetitivas, peligrosas o que requieran funcionamiento continuo. El uso doméstico representa una ambición posterior. Tesla todavía no ha confirmado un precio de venta, aunque Musk ha mencionado anteriormente la posibilidad de situarlo alrededor de los 20.000 dólares. Esa cifra sigue siendo una aspiración y no una tarifa anunciada para los consumidores.
El salto a la producción masiva también llega en un momento de creciente competencia. Empresas como Figure AI, Agility Robotics y 1X trabajan en robots humanoides destinados a fábricas, almacenes y entornos domésticos. Algunas ya desarrollan despliegues comerciales limitados, aunque ninguna ha demostrado todavía una producción a la escala que promete Tesla.
La propia compañía reconoció durante su presentación trimestral que fabricar robots funcionales es solo una parte del desafío. También debe construir una cadena de suministro global, garantizar una vida útil prolongada y demostrar que el hardware y la inteligencia artificial funcionan de manera fiable fuera de los laboratorios.
Musk considera que Optimus podría convertirse en uno de los productos más importantes de Tesla. Pero la distancia entre fabricar las primeras unidades y colocar un millón de humanoides útiles en el mercado sigue siendo enorme. Por ahora, la promesa de tener un robotito en casa continúa siendo una visión de futuro. Tesla ya empezó a construir los robots. Lo que todavía debe demostrar es que esas máquinas pueden hacer algo más que caminar, mover objetos y protagonizar vídeos impresionantes: trabajar durante horas, adaptarse a situaciones imprevistas y resultar lo suficientemente seguras como para convivir con las personas.
