Musk consiguió 40.000 millones para la IA de SpaceX y alerta por empresas
27 de octubre de 2026

La carrera por la inteligencia artificial está entrando en una fase en la que desarrollar el mejor modelo ya no parece suficiente. Ahora también hay que conseguir miles de millones de dólares, comprar cantidades extraordinarias de chips y construir centros de datos capaces de alimentar sistemas cada vez más exigentes. Y mientras las grandes tecnológicas multiplican sus inversiones, Elon Musk acaba de lanzar una advertencia sobre el futuro de quienes intentan seguirles el ritmo.
El empresario anunció que SpaceX ha asegurado una financiación de aproximadamente 40.000 millones de dólares para adquirir procesadores de inteligencia artificial de Nvidia. Pero acompañó la noticia de una predicción bastante menos optimista: más de 200 empresas especializadas en alquilar capacidad de computación podrían enfrentarse a una oleada de quiebras y adquisiciones.
La paradoja resulta difícil de ignorar. Musk está realizando una de las mayores apuestas financieras por la infraestructura de IA mientras advierte de que buena parte del sector podría estar acercándose a una crisis.
SpaceX consigue 40.000 millones para comprar chips, pero el acuerdo esconde un detalle importante

El anuncio llegó el 25 de octubre de 2026 mediante una publicación de Musk en X. Según explicó, SpaceX había cerrado una operación financiera que le permitiría adquirir GPU destinadas a ampliar su capacidad de procesamiento de inteligencia artificial.
Sin embargo, la comunicación oficial publicada por SpaceX el 26 de octubre introduce un matiz fundamental: la compañía ha obtenido compromisos vinculantes para un contrato de arrendamiento financiero de aproximadamente 40.000 millones de dólares, pero el cierre definitivo todavía está sujeto a condiciones y se espera antes de finales de 2026.
La operación, liderada por Apollo Global Management y estructurada por Goldman Sachs, contempla la adquisición de nuevos procesadores Nvidia Vera Rubin, cuya entrega está prevista para la primera mitad de 2027.
SpaceX pretende utilizarlos para ampliar su infraestructura informática terrestre, impulsar Grok y prestar servicios de computación en la nube. El respaldo financiero de la compañía tiene una explicación: además de sus actividades relacionadas con la IA, dispone de ingresos procedentes de Starlink y de su negocio de lanzamientos espaciales. Y esa diversificación es precisamente lo que Musk considera decisivo.
Musk cree que más de 200 empresas de inteligencia artificial podrían estar acercándose al abismo
El empresario sostiene que los mercados de deuda están restringiendo considerablemente la financiación de compañías cuyos ingresos dependen casi exclusivamente de los centros de datos.
Su advertencia apunta a las denominadas neoclouds, empresas especializadas en ofrecer potencia de cálculo mediante grandes instalaciones equipadas con GPU.

Entre las compañías más conocidas del sector aparecen CoreWeave y Nebius, que alquilan infraestructura informática para entrenar y ejecutar sistemas de IA.
Su modelo necesita inversiones enormes antes de recuperar el dinero. Los procesadores son caros, los edificios consumen grandes cantidades de electricidad y la infraestructura requiere ampliaciones constantes para seguir siendo competitiva. Según Reuters, Musk considera que muchas de estas compañías sufrirán una fuerte consolidación y que solo una minoría conseguirá sobrevivir.
El problema aparece cuando los inversores empiezan a cuestionar si la demanda futura justificará todas esas instalaciones.
La gran paradoja de la inteligencia artificial: todos necesitan más potencia, pero alguien tendrá que pagarla
El entusiasmo por la IA ha desencadenado una carrera mundial para construir centros de datos. Sin embargo, una infraestructura multimillonaria no garantiza automáticamente un negocio rentable.
Las empresas deben conseguir contratos, mantener ocupados sus servidores y generar ingresos suficientes para afrontar sus compromisos financieros. Además, los chips evolucionan rápidamente, lo que introduce el riesgo de que determinados equipos pierdan competitividad antes de haber recuperado su coste.
La información publicada por Bloomberg señala que las negociaciones financieras de SpaceX todavía estaban avanzando cuando Musk presentó la operación como cerrada. La diferencia entre asegurar compromisos de financiación y recibir efectivamente los fondos resulta esencial para entender el anuncio.
También conviene recordar que la predicción de Musk no constituye una demostración de que las neoclouds vayan a desaparecer. Estas empresas podrían beneficiarse de una demanda creciente de procesamiento, conseguir financiación alternativa o terminar integrándose en grupos tecnológicos mayores.
Lo que sí refleja esta situación es una transformación profunda del negocio de la inteligencia artificial: la capacidad para financiar infraestructura puede convertirse en una ventaja tan importante como el desarrollo de los propios modelos.
Musk está apostando miles de millones por ese futuro. Pero su advertencia plantea una pregunta incómoda para el resto de la industria: si construir la IA del mañana exige inversiones cada vez mayores, ¿cuántas empresas podrán permitirse seguir compitiendo?
