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Meta advierte a las empresas: una web bonita también puede ser vulnerable

17 de octubre de 2026

Meta advierte a las empresas: una web bonita también puede ser vulnerable

Una próxima actualización de las condiciones de servicio de Meta permitirá a la compañía, «o a cualquier entidad que actúe en su nombre», rastrear las páginas web de cualquier empresa que utilice alguno de sus servicios con fines comerciales.

Meta ya rastrea internet a una escala gigantesca, por lo que esta ampliación de sus condiciones parece un intento de reforzar su posición legal mientras apuesta su futuro por agentes de IA capaces de navegar por la web, como Muse. Estas nuevas cláusulas, redactadas en términos muy amplios, podrían permitirle indexar páginas empresariales para que Muse las explore, utilizarlas en su negocio publicitario o entrenar al agente con información sobre cómo funcionan las operaciones comerciales reales. Todo ello mientras Meta presenta Muse como un agente de IA para empresas capaz de realizar todo tipo de tareas.

Según Ars Technica, la medida podría permitir a Meta ahorrarse millones de dólares en licencias de contenido. Por su parte, Nieman Lab advirtió que las nuevas condiciones podrían obligar a los medios de comunicación a aceptar que Meta rastree sus páginas y utilice sus contenidos si quieren seguir llegando a sus audiencias en plataformas como Facebook.

La actualización entrará en vigor el 30 de octubre y abarcará cualquier página web «asociada» a los productos o servicios de un usuario comercial (otra definición extraordinariamente amplia). Meta considera usuarios comerciales a las cuentas que anuncian, promocionan, venden o publican productos, desarrollan aplicaciones, crean o utilizan catálogos, administran páginas o grupos empresariales, o emplean herramientas como Meta Business Suite, que permite gestionar varias cuentas desde un mismo panel.

No cuesta imaginar la enorme porción de internet que Meta podría quedar autorizada a rastrear gracias a esta cláusula.

El nuevo apartado establece lo siguiente:

Nos autorizas a nosotros (o a cualquier entidad que actúe en nuestro nombre) a utilizar software automatizado (como herramientas de extracción de datos web, bots, robots, arañas, rastreadores y agentes de usuario) y a crear credenciales de prueba para acceder, indexar, almacenar en caché, analizar, recopilar, recuperar o rastrear dominios, páginas web o URL (y cualquier contenido disponible a través de ellos) asociados a tus productos o servicios, o puestos a disposición mediante el uso que tú u otros usuarios hagan de los productos y servicios de las empresas de Meta, así como a obtener periódicamente actualizaciones de dichos dominios, páginas web o URL.

Meta podrá utilizar cualquier contenido procedente de esos dominios, páginas web o URL para proporcionar, desarrollar, mejorar, investigar, entrenar y mantener la integridad de los productos, servicios y funciones de las empresas de Meta ofrecidos en virtud de estas Condiciones Comerciales y de cualquier otra condición complementaria aplicable.

«Es extraordinario que hayan escondido una disposición como esta entre las condiciones de servicio, teniendo en cuenta que daría a Meta acceso a materiales que probablemente costarían muchos millones de dólares en el mercado de licencias», declaró a Nieman Lab Matt Topic, abogado especializado en medios y propiedad intelectual del bufete Loevy & Loevy. «No está claro si un tribunal permitiría aplicar esta cláusula, pero los editores deberían asumir que sí».

James Grimmelmann, profesor de Derecho Digital y de la Información en la Facultad de Derecho de Cornell, explicó a Nieman Lab que la actualización «representa claramente una autorización para que Meta entrene su IA con cualquier contenido de esas páginas y, posiblemente, utilice parte de ese material, incluso para competir con los propios editores».

Según Grimmelmann, la interpretación más amplia permitiría a Meta recopilar y archivar sistemáticamente artículos periodísticos para después ofrecérselos a los usuarios como contenido de la manera que considere conveniente. El profesor también señaló que la expresión «credenciales de prueba» podría permitir a Meta registrarse en determinadas páginas para acceder a contenido restringido. Y no hace falta ser un genio para darse cuenta de que eso podría incluir materiales protegidos por muros de pago.

Meta también implementó recientemente Meta One, un servicio de suscripción de pago que, en la práctica, parece más bien una forma de cobrar a determinados usuarios de Facebook e Instagram para que puedan esquivar las nuevas restricciones a los enlaces externos. Como señaló Nieman Lab: «Dicho de otro modo, Meta ha empezado a cobrar a los usuarios por publicar enlaces al mismo contenido que podrá rastrear gratuitamente». La empresa concedió una excepción a algunos medios de comunicación, al menos por ahora.

Cabe destacar que Meta se negó a responder las preguntas de Nieman Lab sobre Meta One o sobre la posibilidad de eludir los muros de pago. Según Ars Technica, un portavoz de la compañía afirmó que la referencia a las «credenciales de prueba» ya aparecía en su Acuerdo para Vendedores. Sin embargo, Ars señaló que aquella política parecía mucho más limitada: se refería específicamente a las URL proporcionadas por los vendedores para optimizar sus anuncios de productos.

El portavoz de Meta, Andy Stone, escribió en X que un resumen publicado por Techmeme sobre la información de Nieman Lab era «falso». Añadió que la forma en que Meta utiliza sus rastreadores web no ha cambiado y que los propietarios de contenido «pueden utilizar las directivas del archivo robots.txt para indicar sus preferencias».

Stone aseguró que la actualización busca «garantizar que podamos obtener información precisa sobre los productos que se venden en páginas web de terceros cuando hacemos recomendaciones de anuncios y contenido dentro de nuestras plataformas, no rastrear páginas de noticias».

Sin embargo, Search Engine Journal señaló que las condiciones de Meta ya permitían rastrear las páginas de los anunciantes, incluso para entrenar sus sistemas. La diferencia es que la actualización de octubre «también alcanza a las empresas que no compran publicidad», explicó el medio.

«Las nuevas condiciones comerciales de Meta son escandalosas y probablemente ilegales», afirmó en un comunicado Danielle Coffey, presidenta y directora ejecutiva de News/Media Alliance.

«Cuando hablo con mis estudiantes sobre cómo modificar los acuerdos de condiciones de servicio, les digo que hay que ofrecer a los usuarios una opción real y legítima para rechazar esas condiciones», declaró a The Register Eric Goldman, vicedecano de Investigación y profesor de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Santa Clara. «De lo contrario, es simplemente una elección de Hobson o una disyuntiva de Morton».

Goldman añadió que existen dudas sobre si esta ampliación de las condiciones puede aplicarse legalmente a relaciones comerciales que ya estaban en marcha. Y aunque Meta podría estar actuando de buena fe, el profesor considera que «Meta no dispone de ninguna reserva de confianza entre la comunidad a la que pueda recurrir».

Concederle el beneficio de la duda es algo que, según Goldman, «simplemente ya no puede hacer».