Lucas Spadafora cumplió uno de los sueños de su infancia: formar parte de Fuerza Bruta, el espectáculo de inversión sensorial, al que asistía desde pequeño junto a su papá. Minutos antes de su debut, el influencer habló con C5N y totalmente eufórico, contó cómo se preparó para enfrentar uno de los desafíos más exigentes de su carrera.
Lucas Spadafora cumplió su sueño y reveló su mayor miedo tras Fuerza Bruta
7 de noviembre de 2026

Entre la emoción, la adrenalina y los nervios propios de una primera vez, Lucas de 26 años, no pudo ocultar su entusiasmo por finalmente estar del otro lado del escenario. “Muy nervioso, pero ya estoy acá y no me puedo bajar”, confesó entre risas.
Su llegada al espectáculo fue tan inesperada como especial. Según confesó, todo comenzó durante el cumpleaños de una amiga, cuando se cruzó con una de las productoras del espectáculo y le confesó que participar era uno de sus grandes anhelos. “Yo le conté que era mi sueño participar, que yo he venido desde chico con mi viejo hace 15 años”, recordó. Sin embargo, ante la posibilidad de que finalmente se concretara, le hizo un pedido muy particular: “Por favor, no me rompas el corazón, o sea, no me des falsas expectativas”.
Para su sorpresa, al día siguiente recibió un mensaje que cambiaría sus planes: “Mami, ya hablé con Fuerza Bruta”. A partir de ese momento, comenzaron los ensayos y una intensa preparación física para estar a la altura del espectáculo.
El miedo de Lucas Spadafora antes de su debut y la emoción de cumplir un sueño frente a su familia
Aunque está acostumbrado a desenvolverse frente a las cámaras y sobre los escenarios, Spadafora reconoció que esta nueva apuesta, lo enfrentó a desafíos completamente diferente a lo que estaba acostumbrado. “Cuando me llegó la propuesta fue como, no puedo creer que voy a estar en el escenario. También un cagazo absoluto”, confesó.
Lo cierto es que el influencer tuvo que modificar parte de su rutina y comenzar a entrenar. “Yo venía de unos meses de hacer medio la plancha, entonces cuando me enteré que podía estar la posibilidad, arranqué a entrenar, arranqué a salir a correr”, relató.
Sin embargo, el verdadero impacto llegó durante los primeros ensayos, cuando se encontró con un equipo de aproximadamente 40 personas trabajando detrás de cada movimiento. “Me sentí con mucho miedo cuando llegué y había 40 personas”, aseguró. A diferencia de una obra de teatro, donde los ensayos suelen realizarse en una sala, Spadafora tuvo que adaptarse a los arneses, las máquinas y las exigentes coreografías.
Para él, uno de los mayores desafíos fue aprender a volar. Si bien reconoció que siempre había querido experimentar esa sensación, descubrió que hacerlo requería mucha más técnica de la que imaginaba. “Ya de por sí, bailar, esto es un desafío, imaginate bailar de espalda con una máquina que se mueve”, reconoció.
Más allá de los nervios y la adrenalina, su participación tiene un significado muy especial por el vínculo que mantiene con su padre. “Es el show favorito de mi papá, entonces también me daba mucha ilusión hacerlo, porque vine de chiquito, de grande”, expresó.
Después de tantos años de disfrutarlo desde el público, esta vez será su familia quien lo vea convertirse en protagonista de una experiencia que lo marcó desde los 13 años.
“Vienen todos, me aseguré de que vengan todos, mi papá, mi mamá, hasta mi abuelo de 85 años”, concluyó con entusiasmo.


