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Los satélites ya no tienen por qué ser cubos. La NASA prueba un nuevo diseño en forma de disco para cambiar cómo lanzamos carga al espacio

31 de diciembre de 2025

Los satélites ya no tienen por qué ser cubos. La NASA prueba un nuevo diseño en forma de disco para cambiar cómo lanzamos carga al espacio

Desde que el Sputnik 1 despegó en 1957, el diseño de los satélites ha cambiado muchas veces, pero siempre bajo una misma obsesión: optimizar cada centímetro y cada gramo. En las últimas dos décadas, esa lógica cristalizó en un estándar casi universal: los CubeSats. Pequeños, modulares y baratos, conquistaron la órbita baja.

Ahora, la NASA quiere comprobar si ha llegado el momento de abandonar el cubo.

Cuando la forma deja de ser un detalle

Los satélites ya no tienen por qué ser cubos. La NASA prueba un nuevo diseño en forma de disco para cambiar cómo lanzamos carga al espacio
© The Aerospace Corporation.

El experimento lo lidera Aerospace Corporation, una organización sin ánimo de lucro que asesora al gobierno estadounidense en tecnología espacial. Junto a la NASA, acaba de completar el primer lanzamiento y despliegue exitoso de cuatro satélites con forma de disco, conocidos como DiskSats.

La misión despegó a bordo de un cohete Rocket Lab Electron desde Wallops Island. Tras alcanzar la órbita terrestre baja, los satélites no se liberaron de golpe: un dispensador específico los fue soltando uno a uno, demostrando que el sistema funciona tal y como estaba previsto.

Ese detalle no es menor. Si los DiskSats quieren convertirse en algo más que una curiosidad, deben poder desplegarse en grupo, de forma controlada y repetible.

Qué es exactamente un DiskSat

En esta primera misión de demostración, cada DiskSat mide alrededor de un metro de diámetro, apenas 2,5 centímetros de grosor y pesa unos 16 kilogramos. Es, literalmente, un disco rígido que sirve a la vez como estructura, plataforma para instrumentos y soporte para paneles solares.

Según Aerospace Corporation, el objetivo es conservar las ventajas de los CubeSats —bajo coste, componentes modulares y lanzamientos compartidos—, pero eliminando una de sus grandes limitaciones: la falta de superficie útil.

Un CubeSat es eficiente, sí, pero su geometría penaliza la generación de energía y la integración de antenas o sensores grandes. Un disco plano, en cambio, ofrece una superficie continua ideal para paneles solares y sistemas de comunicación.

Más potencia con menos masa

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© The Aerospace Corporation.

Ahí está la promesa clave de los DiskSats. Según Aerospace Corporation, este diseño ofrece una relación potencia-peso muy superior a la de los satélites pequeños tradicionales fabricados en aluminio. En cifras: entre cinco y diez veces más potencia que un CubeSat comparable.

En un sector donde cada vatio cuenta, eso abre muchas puertas. Desde cargas científicas más exigentes hasta sistemas de comunicación más robustos, sin necesidad de aumentar el tamaño ni el peso del satélite.

Además, su forma plana permite apilarlos de manera extremadamente eficiente dentro del carenado de un cohete, algo que recuerda —salvando distancias— a la lógica detrás de los satélites Starlink de SpaceX, diseñados para lanzarse en grandes cantidades.

Menos lanzamientos, más constelaciones

Los lanzamientos espaciales siguen rigiéndose por dos límites inamovibles: masa y volumen. Cada kilogramo ahorrado reduce costes. Cada centímetro bien aprovechado permite enviar más carga en un solo despegue.

Los DiskSats atacan ambos problemas a la vez. El propio sistema de dispensado probado en esta misión es una de sus grandes ventajas: varios satélites pueden liberarse en una sola operación, simplificando la construcción de constelaciones y reduciendo la necesidad de múltiples lanzamientos.

“El lanzamiento fue perfecto y el dispensador funcionó exactamente como se diseñó”, explicó Darren Rowen, ingeniero jefe del proyecto, tras confirmar el contacto con los cuatro satélites.

No es el final del CubeSat, pero sí una alternativa seria

La NASA no está declarando obsoleto al CubeSat. Su ecosistema está demasiado consolidado para eso. Pero sí está enviando un mensaje claro: el estándar puede cambiar si aparece una arquitectura que resuelva mejor los problemas actuales.

Los DiskSats no pretenden reemplazar todos los satélites pequeños, sino ofrecer una nueva opción para misiones donde la potencia, la eficiencia energética y el despliegue masivo sean prioritarios.

Un cambio silencioso, pero profundo

Puede que estos discos planos no acaparen titulares como los grandes cohetes o las misiones tripuladas. Pero si funcionan como prometen, podrían tener un impacto enorme en cómo concebimos la infraestructura orbital del futuro.

Porque a veces, revolucionar el espacio no consiste en ir más lejos, sino en darle la vuelta a una forma que dábamos por sentada.

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