La UCLA convierte móviles Android olvidados en robots que caminan solos
15 de octubre de 2026

Hay millones de teléfonos móviles que dejaron de utilizarse no porque hayan perdido toda su capacidad tecnológica, sino porque sus propietarios decidieron cambiarlos por modelos más modernos. Muchos terminan guardados en cajones, pese a conservar procesadores, cámaras y sensores suficientemente potentes para realizar tareas complejas.
Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) acaba de demostrar que esos componentes pueden tener una segunda vida bastante inesperada: convertirse en el cerebro de un pequeño robot humanoide capaz de caminar, seguir personas y recuperarse después de una caída. El proyecto se llama PhoneBot y combina un teléfono Android con una estructura robótica de 48,3 centímetros de altura y apenas 1,8 kilogramos de peso. Todo ello utilizando componentes cuyo coste aproximado es de 400 dólares, sin contar el smartphone.
El desarrollo fue presentado el 6 de octubre de 2026 en un estudio científico publicado en arXiv, firmado por Ruochen Hou, Quanyou Wang, Daniel Koh y Dennis Hong, del laboratorio de robótica RoMeLa de UCLA. Por ahora, se trata de un trabajo de investigación que no consta como revisado por pares.
Un robot que utiliza el móvil como cerebro y no solamente como pantalla

La mayoría de los robots humanoides necesitan sistemas específicos para procesar imágenes, mantener el equilibrio, detectar movimientos y coordinar sus motores. Estos componentes suelen incrementar considerablemente el precio de fabricación. Los investigadores decidieron aprovechar algo que ya existe en prácticamente cualquier smartphone: una cámara, sensores inerciales, conexión inalámbrica y suficiente capacidad de procesamiento.
En PhoneBot, el teléfono se instala directamente sobre el torso del robot. Su procesador ejecuta el sistema de control de la marcha, mientras que sus sensores detectan inclinaciones y movimientos. La cámara permite identificar personas y mantenerlas dentro de su campo de visión. La estructura utiliza 13 servomotores: seis en cada pierna y uno adicional para girar el torso. Este último permite orientar el smartphone sin necesidad de cambiar la posición de los pies.
Las instrucciones viajan mediante Wi-Fi hacia una pequeña placa electrónica encargada de comunicarse con los motores. Según la documentación técnica del proyecto, esta arquitectura facilita sustituir el teléfono por otro modelo compatible sin modificar toda la instalación eléctrica del robot.
Aprendió a caminar sin arriesgarse a romper sus propias piernas

Conseguir que una máquina de dos piernas camine de manera estable representa un desafío considerable. A diferencia de un robot con ruedas, un humanoide debe coordinar constantemente sus articulaciones para evitar perder el equilibrio. Para resolverlo, los especialistas utilizaron aprendizaje por refuerzo, una técnica de inteligencia artificial que permite entrenar comportamientos mediante recompensas y penalizaciones.
Antes de poner el robot físico en movimiento, desarrollaron una simulación informática donde el controlador aprendió a mantener la estabilidad, alternar las piernas y responder a diferentes órdenes de desplazamiento.
El modelo también incorporó las limitaciones reales de los servomotores, evitando que el sistema aprendiera movimientos que después no podría ejecutar. Una vez completado el entrenamiento, trasladaron el controlador al teléfono Android.
PhoneBot consiguió caminar sobre superficies planas, seguir visualmente a una persona y levantarse después de quedar tumbado boca abajo. El equipo también probó cuatro smartphones diferentes, incluido un Honor 9 de 2017, y comprobó que dispositivos relativamente antiguos podían ejecutar las funciones principales del sistema.
Un humanoide de 400 dólares que todavía tiene mucho por aprender

La principal ventaja de PhoneBot es económica. Mientras que otros robots humanoides utilizados en investigación pueden costar varios miles de dólares, este prototipo reduce el presupuesto aprovechando componentes comerciales y un teléfono reutilizado. Sin embargo, todavía presenta limitaciones importantes.
El robot no tiene brazos, por lo que no puede manipular objetos ni realizar tareas domésticas. Su desplazamiento se ha demostrado principalmente sobre superficies planas, y todavía no dispone de capacidades avanzadas para superar obstáculos o subir escaleras. Además, aunque la inteligencia artificial encargada de caminar funciona directamente en el smartphone, las funciones de conversación utilizan un ordenador externo conectado por Wi-Fi. Por tanto, no es un asistente completamente autónomo.
Los investigadores planean ampliar sus capacidades y facilitar que otras personas puedan reproducir el prototipo mediante diseños de hardware y software abiertos. El interés del proyecto tampoco se limita a la robótica. Reutilizar teléfonos antiguos podría reducir la necesidad de fabricar determinados componentes electrónicos, aunque todavía no existen estudios que cuantifiquen el beneficio ambiental de PhoneBot.
Su principal aportación es demostrar que un dispositivo considerado obsoleto para su función original puede convertirse en una pieza fundamental de una máquina completamente diferente. Quizás el próximo avance en robótica no necesite comenzar con un procesador nuevo, sino con uno de esos teléfonos que llevan años acumulando polvo en un cajón.
