F5 — El placer de escuchar

El placer de escuchar

Listo para reproducir

La IA empezó a reproducir Fortnite, Halo y otros juegos sin permiso

27 de octubre de 2026

La IA empezó a reproducir Fortnite, Halo y otros juegos sin permiso

La inteligencia artificial está cambiando la manera de desarrollar videojuegos, pero también está creando un problema que algunas de las mayores compañías del sector empiezan a experimentar directamente. Las mismas herramientas que prometen acelerar la programación permiten ahora reconstruir juegos comerciales y llevarlos a plataformas para las que nunca fueron autorizados. Y dos de las empresas que más han defendido el potencial de esta tecnología están reaccionando.

Durante las últimas semanas, Microsoft y Epic Games han recurrido a reclamaciones de derechos de autor para frenar versiones no autorizadas de videojuegos como Fortnite, Minecraft, Halo y Call of Duty, creadas o adaptadas con ayuda de inteligencia artificial.

La situación plantea una contradicción incómoda: ¿hasta dónde puede llegar una tecnología que las propias compañías impulsan cuando comienza a utilizarse para reproducir sus productos? El debate adquirió mayor relevancia después de que Tim Sweeney, CEO de Epic Games, respondiera públicamente a las críticas sobre la postura de su empresa.

La inteligencia artificial está permitiendo reconstruir videojuegos que nunca fueron liberados

La inteligencia artificial empezó a reproducir Fortnite, Halo y otros videojuegos sin permiso. ¡Oh, qué paradoja! Microsoft y Epic Games ya no parecen tan entusiasmadas con la IA cuando sus juegos están en peligro
Minecraft es una de las franquicias cuyos titulares de derechos han solicitado retirar versiones no autorizadas distribuidas mediante navegadores y repositorios de código. © Mojang Studios / Microsoft.

Los avances recientes de los asistentes de programación han facilitado tareas que anteriormente exigían meses de trabajo, incluida la reconstrucción de determinadas partes de videojuegos y su adaptación para funcionar en navegadores. Este fenómeno está relacionado con el llamado vibe coding, una práctica en la que los usuarios describen mediante instrucciones en lenguaje natural qué software quieren desarrollar y dejan que modelos de inteligencia artificial generen buena parte del código.

El problema, explica Kotaku, comienza cuando estas herramientas se utilizan para reproducir videojuegos comerciales sin autorización. En octubre, Epic Games actuó contra una versión de Fortnite diseñada para ejecutarse en un navegador. Microsoft y sus empresas vinculadas también presentaron reclamaciones por proyectos relacionados con Minecraft y Call of Duty.

Un ejemplo documentado aparece en el registro de reclamaciones DMCA de GitHub, donde se denuncia que determinados proyectos de Minecraft reproducen funcionalidades protegidas y permiten eludir mecanismos de autenticación. Pero no se trata únicamente de grandes compañías.

Mega Crit, responsable de Slay the Spire 2, también presentó una reclamación formal contra un repositorio que, según el estudio, distribuía sin permiso código y materiales protegidos de su videojuego.

Epic Games impulsa la IA, pero también prohíbe utilizar sus contenidos para entrenarla

La inteligencia artificial empezó a reproducir Fortnite, Halo y otros videojuegos sin permiso. ¡Oh, qué paradoja! Microsoft y Epic Games ya no parecen tan entusiasmadas con la IA cuando sus juegos están en peligro
Epic Games está incorporando herramientas de inteligencia artificial a diferentes áreas de su negocio, aunque mantiene restricciones sobre el uso no autorizado de sus tecnologías y contenidos. © Epic Games.

Aquí aparece una de las cuestiones más delicadas. Epic Games ha defendido públicamente la inteligencia artificial como herramienta de desarrollo. Su CEO, Tim Sweeney, incluso criticó recientemente las exigencias de Steam para informar sobre el uso de IA generativa en los videojuegos comercializados en su plataforma. Sin embargo, las condiciones de servicio de Epic Games prohíben utilizar código o contenido extraído de sus productos como datos de entrenamiento para determinados programas de IA generativa.

La licencia de Unreal Engine también establece restricciones específicas sobre el entrenamiento de modelos con su tecnología. Esto ha provocado acusaciones de doble rasero: una compañía puede beneficiarse de modelos generativos de terceros y, al mismo tiempo, impedir que sus propios materiales se utilicen de ciertas maneras. Sweeney respondió el 27 de octubre argumentando que la controversia mezcla cuestiones diferentes. Reconoció que Epic no permite utilizar la propiedad intelectual de Fortnite sin autorización o compensación y confirmó las restricciones sobre Unreal Engine y MetaHuman.

No obstante, también aseguró que la compañía trabaja para eliminar algunas de estas limitaciones de sus licencias. Respecto al entrenamiento de modelos, Sweeney defendió que la situación jurídica debe analizarse caso por caso y recordó que determinadas resoluciones judiciales han distinguido entre obtener ilegalmente materiales protegidos y utilizarlos para entrenar sistemas de IA.

Los estudios independientes podrían ser los mayores perjudicados

La inteligencia artificial empezó a reproducir Fortnite, Halo y otros videojuegos sin permiso. ¡Oh, qué paradoja! Microsoft y Epic Games ya no parecen tan entusiasmadas con la IA cuando sus juegos están en peligro
Slay the Spire 2, desarrollado por Mega Crit, también fue objeto de una disputa por la publicación no autorizada de materiales protegidos de su videojuego. © Mega Crit.

La controversia no termina en Microsoft y Epic Games. Las grandes editoras disponen de equipos legales y recursos económicos para identificar proyectos no autorizados y presentar reclamaciones. Para los estudios independientes, defender sus derechos puede representar una carga considerablemente mayor. Y esa diferencia importa.

Cuando un videojuego se reconstruye sin autorización, el conflicto no depende únicamente de que se haya utilizado inteligencia artificial. También intervienen el código reproducido, los recursos gráficos, las marcas y otros elementos protegidos. Por eso, utilizar IA para programar no convierte automáticamente una creación en ilegal, de la misma manera que desarrollar una versión funcional de otro juego no garantiza que pueda distribuirse libremente.

La discusión sobre el entrenamiento de modelos añade otra dimensión, todavía marcada por litigios y diferentes interpretaciones judiciales. En definitiva, el problema que enfrenta la industria ya no consiste solamente en decidir si quiere utilizar inteligencia artificial para crear videojuegos.

También tendrá que establecer qué ocurre cuando cualquier persona puede emplear esas mismas herramientas para reproducir obras ajenas. Y mientras Microsoft y Epic Games pueden recurrir a sus abogados, los pequeños estudios podrían enfrentarse a una amenaza mucho más difícil de controlar.