F5 — El placer de escuchar

El placer de escuchar

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Gracias y hasta siempre, querido Pedro

2 de noviembre de 2026

Gracias y hasta siempre, querido Pedro

El maestro del periodismo electrónico se jubila.

Texto: Fernando Fuentes

Dicen que intentar explicar la música electrónica a quien no la siente es una hermosa pérdida de tiempo. A la radio le pasa un poco lo mismo: es un búnker romántico, analógico, un reducto de resistencia frente al bostezo predecible del algoritmo.

Por eso, cuando un tipo como Pedro Blázquez decide apagar los servidores, tirar el último cable RDSI y anunciar su jubilación, a los que peinamos canas en las cabinas y en las redacciones se nos queda el cuerpo un poco frío. Con un helor parpadeante, de neón que se apaga.

“Pedro Blázquez pertenece a esa estirpe de periodistas y DJs que entendieron la cultura de club mucho antes de que el negocio la convirtiera en un parque temático de postureo y floreros con auriculares”.

Desde 1999, amparado en las madrugadas cómplices de RTVE y especialmente de Radio 3, se dedicó junto a la gran Isabel Díaz -otra maestra y su pareja de vida- a pinchar ideas y a programar sonidos cruzados. ‘Bandas Sonoras Transversales‘ y ‘Aún no me he repuesto de la última noche que pasé contigo‘ no eran solo títulos magnéticos. Eran crónicas de guerra de lo que pasaba cuando la luz del club se apagaba y la realidad se empeñaba en volver a encenderse.

“En su despedida, Blázquez parafraseaba a Blade Runner evocando batallas en el desierto de Monegros y directos imposibles tras 40 horas sin dormir”.

No le faltaba épica, porque la divulgación de la electrónica en este país siempre ha tenido algo de epopeya, ¿verdad Pedro?

Publicó ‘Yo, DJ. Cómo triunfar con la música de otros‘, un manual de supervivencia para cuando los niños aún querían ser astronautas o bomberos, y no meras marcas de marketing digital fagocitadas por TikTok. Pedro nos enseñó que se podía hacer pedagogía del bombo a negras sin perder el rigor ni el respeto a nuestro santo oficio.

“Se nos va un militante de los que grababan conciertos a deshoras con los ojos inyectados en sangre y pasión. Gracias por el viaje, Pedro”.

Ahora que se retira, queda el vértigo de saber quién guardará las viñas de la vanguardia pública. Su marcha nos recuerda que la memoria de las pistas de baile es efímera: si se va la luz, si fallan los discos duros, muchos de esos momentos se perderán para siempre en el olvido de un sector que devora su propio pasado a golpe de scroll.

Se nos va un militante de los que grababan conciertos a deshoras con los ojos inyectados en sangre y pasión. Gracias por el viaje, maestro y amigo Pedro. Que el silencio de la jubilación te sea leve, aunque sospecho que, en tu cabeza, los sintetizadores nunca van a dejar de sonar. Dale al play, ¡va!