F5 — El placer de escuchar

El placer de escuchar

Listo para reproducir

En Singapur crean una manga táctil que reproduce videos y va a la lavadora

27 de octubre de 2026

En Singapur crean una manga táctil que reproduce videos y va a la lavadora

Imagina que estás caminando por la calle y recibes un mensaje. En lugar de sacar el móvil del bolsillo o mirar un reloj inteligente, simplemente levantas el brazo y consultas la pantalla que llevas integrada en la manga. Puedes tocarla, abrir una aplicación o reproducir un vídeo. Y cuando la prenda se ensucia, la metes en la lavadora como cualquier otra.

Parece una escena de ciencia ficción, pero investigadores de la Universidad Nacional de Singapur (NUS) acaban de desarrollar una tecnología que podría acercarnos a ese escenario. Han conseguido convertir los propios hilos de una prenda en una pantalla táctil, utilizando miles de componentes electrónicos diminutos capaces de emitir luz y detectar dónde colocamos los dedos.

El resultado es una manga con 5.184 píxeles, conexión inalámbrica y funciones propias de un pequeño ordenador. Sin embargo, el verdadero desafío no era conseguir que mostrase imágenes: era lograr que siguiera comportándose como una prenda de vestir.

Una pantalla que no se pega sobre la ropa, sino que está fabricada con sus propios hilos

En Singapur han conseguido convertir una manga en una pantalla táctil que reproduce vídeos. Lo más sorprendente es que también puedes meterla en la lavadora
Una persona interactúa con la pantalla táctil integrada en la manga de una prenda desarrollada por investigadores de la Universidad Nacional de Singapur. El prototipo utiliza fibras electrónicas con miles de pequeños LED y sensores táctiles que permiten ejecutar aplicaciones, mostrar imágenes y reproducir vídeos directamente sobre el tejido. © National University of Singapore (NUS), College of Design and Engineering.

Durante años, los ingenieros han desarrollado prendas con sensores, tejidos luminosos y pequeñas pantallas flexibles. El problema es que la mayoría de estas soluciones necesitan incorporar componentes adicionales que no siempre se adaptan bien al comportamiento de una tela convencional.

El equipo dirigido por Tural Khudiyev encontró una alternativa. En lugar de colocar una pantalla sobre la manga, diseñó fibras electrónicas que funcionan simultáneamente como emisores de luz y sensores táctiles.

Según el estudio publicado en Nature el 21 de octubre de 2026, los investigadores utilizaron una arquitectura que permite integrar miles de microcomponentes a lo largo de fibras de aproximadamente un milímetro de grosor.

Para fabricarlas, desarrollaron un procedimiento que utiliza láseres para retirar el aislamiento de cables diminutos en posiciones específicas. Después, los componentes se conectan mediante soldadura y quedan integrados dentro de una estructura flexible.

En total, el proceso permitió incorporar más de 5.000 chips mediante aproximadamente 20.000 conexiones eléctricas.

La clave está en una capa sensible al tacto situada bajo los LED. Cuando una persona presiona la tela, el sistema identifica la posición y responde activando los píxeles correspondientes. Así, la propia fibra hace dos trabajos que normalmente asociamos a una pantalla convencional.

Reproduce vídeos, recibe imágenes por Bluetooth y funciona como una pequeña computadora

Para demostrar sus posibilidades, los científicos integraron 54 fibras electrónicas en la zona del antebrazo de una manga. Cada una contiene 96 puntos luminosos, formando una pantalla de 96 × 54 píxeles sobre una superficie de 16,8 × 10,5 centímetros.

Es una resolución muy inferior a la de cualquier teléfono moderno, pero suficiente para demostrar que una prenda puede convertirse en una interfaz gráfica funcional.

El prototipo reproduce vídeos a 30 fotogramas por segundo, muestra fotografías, ejecuta una calculadora y permite consultar una brújula. También incorpora un micrófono, un altavoz y sensores capaces de medir temperatura, movimiento y luminosidad.

En Singapur han conseguido convertir una manga en una pantalla táctil que reproduce vídeos. Lo más sorprendente es que también puedes meterla en la lavadora
Un dedo interactúa con una fibra electrónica luminosa desarrollada por investigadores de la Universidad Nacional de Singapur. La tecnología combina pequeños LED y sensores táctiles para convertir los propios hilos de una prenda en una pantalla interactiva. © National University of Singapore (NUS), College of Design and Engineering.

La Universidad Nacional de Singapur explica que el sistema puede recibir imágenes mediante Bluetooth, responder a órdenes de voz y ajustar automáticamente la orientación y el brillo de la pantalla.

Pero quedaba una prueba que cualquier prenda debe superar antes de convertirse en algo verdaderamente útil: resistir el uso cotidiano.

La metieron 50 veces en la lavadora y siguió funcionando

Los investigadores sometieron las fibras electrónicas a 50 ciclos de lavado con detergente en una lavadora convencional. También realizaron 1.000 pruebas de flexión, doblándolas alrededor de un radio de cinco milímetros.

Los resultados mostraron que tanto la emisión de luz como la respuesta táctil permanecían prácticamente intactas. Además, el tejido conservaba una transpirabilidad comparable a la del algodón, el poliéster y la tela vaquera. Esto resulta especialmente importante porque una pantalla integrada en una prenda tiene poco sentido si impide que la piel respire o resulta incómoda de llevar.

La tecnología todavía es experimental. No existe una fecha anunciada para su comercialización y quedan pendientes cuestiones como el consumo energético, el coste de fabricación y la durabilidad durante años de uso real. Sin embargo, sus creadores ya imaginan aplicaciones más allá del entretenimiento. Una prenda podría mostrar información fisiológica recogida por sensores, permitir consultar datos durante una actividad deportiva o proporcionar avisos sin necesidad de utilizar otro dispositivo.

La inteligencia artificial también podría incorporarse en futuras versiones para interpretar las señales captadas por la ropa, aunque esas funciones avanzadas todavía no forman parte de las capacidades demostradas.

Durante décadas, nuestra relación con las pantallas ha dependido de dispositivos que sujetamos, transportamos o llevamos atados a la muñeca. Ahora, los científicos están explorando una posibilidad diferente: que la tecnología deje de ser algo que llevamos encima y pase a formar parte de aquello con lo que nos vestimos.