El MIT crea una piel artificial que digitaliza los movimientos del cuerpo
15 de octubre de 2026

Imaginar un videojuego en el que los movimientos del cuerpo se reproduzcan directamente en un personaje virtual podría dejar de ser una idea futurista. Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) desarrollaron una lámina flexible que funciona como una segunda piel y permite registrar deformaciones físicas para convertirlas en representaciones digitales.
El avance, presentado en la revista científica Advanced Intelligent Systems, utiliza fibras ópticas integradas en un material elástico para identificar cambios de forma sin depender de los sensores rígidos que suelen utilizar los sistemas tradicionales de captura de movimiento.
Sus creadores consideran que esta tecnología podría convertirse en una herramienta importante para la rehabilitación médica, la robótica y las experiencias inmersivas.
Cómo funciona la piel artificial que detecta los movimientos del cuerpo
El dispositivo fue desarrollado por Qifan Yu, Nina Cao y Kaitlyn Becker, investigadores del MIT.
Su funcionamiento se basa en una red de fibras ópticas flexibles distribuidas en zigzag dentro de una lámina elástica.
Cuando el material se dobla o retuerce, las fibras también cambian de forma, modificando la cantidad de luz que circula por su interior. Un algoritmo interpreta estas variaciones y reconstruye digitalmente la geometría de la superficie casi en tiempo real.
A diferencia de los trajes convencionales de captura de movimiento, que necesitan sensores instalados en posiciones específicas, esta tecnología permite analizar deformaciones continuas sobre una superficie flexible.

Una tecnología capaz de reconstruir movimientos con gran precisión
Durante los experimentos, los científicos doblaron y retorcieron la lámina en diferentes direcciones para comprobar si el sistema podía reproducir esos movimientos digitalmente.
Los resultados mostraron que la reconstrucción virtual seguía las deformaciones físicas con un margen de error inferior a 0,4 centímetros. Según el equipo, algunos sistemas anteriores basados en sensores rígidos presentan errores aproximados de entre uno y dos centímetros.
Otra característica importante es su resistencia a los daños. Incluso cuando algunas fibras ópticas se cortan o desconectan, las restantes pueden continuar proporcionando información suficiente para reconstruir la forma general del material.
Esto podría resultar especialmente útil en dispositivos que necesiten soportar movimientos continuos.
Desde videojuegos hasta tratamientos de rehabilitación
Una de las aplicaciones más prometedoras se encuentra en la realidad virtual y los videojuegos.
Los investigadores imaginan prendas fabricadas con este material que permitan controlar personajes digitales mediante movimientos corporales, sin necesidad de utilizar sistemas tradicionales de seguimiento.
También podría emplearse para controlar robots a distancia mediante gestos. En medicina, la tecnología permitiría registrar cómo se mueve una articulación durante una sesión de fisioterapia.
Por ejemplo, una lámina colocada alrededor del brazo podría ayudar a medir la movilidad del paciente y comparar sus progresos durante la rehabilitación.
El próximo desafío será convertirla en una prenda cómoda
Aunque los resultados son prometedores, el dispositivo todavía se encuentra en una fase experimental. Actualmente, sus fibras ópticas tienen aproximadamente un milímetro de grosor, por lo que los investigadores buscan reducir considerablemente sus dimensiones.
El objetivo es desarrollar versiones más delgadas que puedan incorporarse en prendas cómodas y adaptables al cuerpo humano.
Si futuras investigaciones consiguen perfeccionar esta tecnología, la piel artificial podría convertirse en una nueva interfaz entre las personas y los sistemas digitales, permitiendo que los movimientos físicos se traduzcan en información sin necesidad de controles convencionales.
Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.
