- Fue una de las modelos argentinas más reconocidas de los años 90.
- Trabajó con importantes marcas de lujo en el exterior.
- Después de las pasarelas, encontró un nuevo camino profesional.
- Hoy apuesta por sus emprendimientos y una vida más tranquila.
Durante los años 90, Dolores Trull construyó una carrera que la llevó a trabajar en algunos de los escenarios más importantes de la moda internacional. Su presencia en las pasarelas y sus vínculos con reconocidas marcas de lujo la convirtieron en una de las modelos argentinas más destacadas de aquella época. Sin embargo, cuando todavía tenía mucho camino por recorrer en esa industria, tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida.
A lo largo de su trayectoria, Trull trabajó para firmas como Chanel, Fendi y Versace, además de participar en desfiles y producciones en ciudades como Milán y Nueva York. Su nombre quedó ligado a una etapa en la que la moda argentina logró mayor visibilidad en el exterior. Pese a ese reconocimiento, con el paso del tiempo comenzó a alejarse de la exposición pública para explorar otros intereses.
Fue una de las modelos argentinas mas importantes de los años 90 y trabajó para marcas como Chanel y Versace.
CARAS
La salida del modelaje marcó el comienzo de una etapa diferente, en la que pudo dedicarle más tiempo a su desarrollo personal y profesional. Lejos de las exigencias de las pasarelas, la exmodelo encontró nuevas formas de trabajar y descubrió una pasión que terminaría convirtiéndose en uno de sus principales proyectos. Así, empezó a construir una vida con otras prioridades, alejada del ritmo que había marcado sus primeros años de carrera.
Qué fue de la vida de Dolores Trull
Después de dejar las pasarelas, Dolores Trull se interesó por distintas áreas, como la publicidad, el marketing, la producción y la fotografía. Esa búsqueda la llevó finalmente al diseño de accesorios y joyas, un rubro en el que encontró una nueva manera de expresar su creatividad. Con el tiempo, creó DT Jewellery, su propia marca de joyería artesanal, con piezas inspiradas en sus experiencias, sus viajes y sus emociones.
Su faceta emprendedora también se extendió al mundo de la moda con Anna et Camille, un proyecto que desarrolló junto a la diseñadora de calzado Verónica Santesteban. De esta manera, logró mantenerse vinculada a una industria que conocía desde adentro, pero desde un lugar diferente al que había ocupado durante su juventud. Los negocios y el diseño pasaron a formar parte central de su presente, con propuestas que reflejan sus propios intereses.
Hoy sigue vinculada a la moda desde otro lugar, a través de proyectos personales.
Redes sociales
En paralelo, los viajes, el contacto con el mar y el tiempo compartido con su familia adquirieron un lugar importante en su rutina. A los 50 años, Trull atraviesa una etapa en la que prioriza la tranquilidad y disfruta de los proyectos que eligió desarrollar. Su historia demuestra que es posible cambiar de rumbo incluso después de alcanzar el éxito y encontrar nuevas motivaciones más allá de la fama. Hoy, su vida transcurre entre el trabajo creativo, los emprendimientos y una forma de vivir mucho más cercana a sus deseos personales.