Científicos crean robots con circulación inspirada en insectos y nuevos sensores
6 de noviembre de 2026

Los robots actuales pueden aprender, analizar información y modificar su comportamiento mediante inteligencia artificial. Sin embargo, todavía enfrentan una limitación importante: sus componentes físicos permanecen prácticamente iguales desde el momento de su fabricación.
Esto representa un problema cuando deben explorar lugares impredecibles, como edificios derrumbados, océanos profundos o superficies de otros planetas.
Un robot puede adaptar sus decisiones a nuevas circunstancias, pero difícilmente podrá detectar algo para lo que no fue equipado previamente.
Para superar esta dificultad, investigadores de la Universidad de Tartu, en Estonia, y del Instituto Italiano de Tecnología desarrollaron una alternativa inspirada directamente en la naturaleza: un robot con un sistema circulatorio capaz de transportar materiales para crear nuevos componentes.
El avance fue presentado en la revista científica Advanced Science y abre una nueva posibilidad para la robótica adaptable.
La inspiración llegó de las polillas
El equipo, dirigido por Kadri-Ann Pankratov, estudió el sistema circulatorio de las polillas, insectos que utilizan un líquido denominado hemolinfa para distribuir sustancias por su organismo. A diferencia de los humanos, estos animales poseen un sistema circulatorio abierto, donde el fluido puede circular libremente alrededor de los órganos.
Los investigadores utilizaron como referencia a la especie Catocala fraxini, una polilla de gran tamaño presente en Estonia.
Sus alas resultaron especialmente interesantes porque contienen una red de canales por los que circula la hemolinfa. A partir de este modelo biológico, los científicos construyeron mediante impresión 3D una estructura robótica de plástico transparente, con canales internos capaces de transportar líquidos.

Cada ala posee una superficie de aproximadamente 86 centímetros cuadrados, mientras que una pequeña bomba permite distribuir unos tres mililitros de fluido por toda la estructura.
Un robot que puede fabricar sensores donde los necesita
La innovación más importante aparece cuando los investigadores introducen una especie de sangre artificial en el sistema. Este líquido contiene pirrol, un compuesto químico que puede transformarse en un material conductor de electricidad mediante una reacción activada por luz.
Cuando los científicos iluminan una región específica del robot con luz ultravioleta durante aproximadamente un minuto, se produce una transformación química.
El pirrol se convierte en polipirrol, un polímero conductor que permite crear un nuevo sensor directamente dentro de la estructura. El cambio también puede observarse visualmente: la zona donde aparece el sensor pasa de ser translúcida a negra.
De esta manera, los investigadores demostraron que es posible fabricar componentes electrónicos en determinadas partes de un robot después de su construcción inicial.
El robot consigue detectar estímulos que antes ignoraba
Antes de formar el sensor, la estructura robótica no podía responder a la radiación ultravioleta.
Sin embargo, después de la transformación química, el nuevo componente comienza a registrar cambios eléctricos cuando recibe esa luz.
Un microcontrolador interpreta la señal y activa una respuesta física. En las pruebas, el robot podía batir sus alas mediante un mecanismo de memoria de forma o encender una luz LED.
Así, los científicos consiguieron completar un proceso de detección y respuesta utilizando un sensor que no existía cuando el robot fue fabricado.
Una tecnología que podría cambiar la exploración robótica
El estudio representa una prueba de concepto, por lo que todavía no demuestra que los robots puedan desarrollar cualquier componente de manera autónoma.
Sin embargo, plantea un camino prometedor para construir máquinas capaces de modificar parcialmente su estructura según las necesidades de cada entorno. En el futuro, sistemas similares podrían permitir que robots exploradores incorporen nuevas capacidades de detección sin depender exclusivamente de sensores instalados previamente.
La investigación también propone una forma diferente de entender la robótica: máquinas que no solo adaptan su programación, sino que pueden transformar físicamente algunas de sus funciones.
Un avance inspirado en uno de los mecanismos más antiguos y eficientes de la naturaleza: la circulación de fluidos dentro de los organismos vivos.
Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.
