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China creó un vidrio inteligente que enfría edificios hasta 7 °C sin aire acondicionado

4 de noviembre de 2026

China creó un vidrio inteligente que enfría edificios hasta 7 °C sin aire acondicionado

Las ventanas tienen un problema que conocemos especialmente durante el verano: permiten aprovechar la luz natural, pero también facilitan la entrada de radiación solar que termina calentando las habitaciones. La solución habitual consiste en bajar persianas, utilizar cortinas o encender el aire acondicionado. Sin embargo, un grupo de investigadores chinos acaba de demostrar que el propio vidrio podría convertirse en un sistema de control térmico capaz de reducir considerablemente el calor acumulado.

Científicos de la Academia China de Ciencias y la Universidad Forestal del Nordeste desarrollaron una ventana inteligente que puede cambiar entre un estado transparente y otro reflectante mediante una capa microscópica de plata. Lo extraordinario es que esta transformación se controla eléctricamente y puede revertirse cuando se necesita recuperar la entrada de luz.

El dispositivo, descrito en una investigación publicada en Nano Letters, consiguió registrar diferencias de temperatura de hasta 7 °C respecto al vidrio convencional durante ensayos al aire libre. Los resultados, difundidos nuevamente el 2 de noviembre de 2026, sugieren una alternativa prometedora para reducir la demanda energética de refrigeración, aunque todavía no se ha demostrado su funcionamiento en edificios habitados.

Una ventana que crea una capa de plata para bloquear la radiación solar

China desarrolló un vidrio inteligente que puede enfriar los edificios hasta 7 °C sin aire acondicionado. El secreto está en una capa de plata que aparece con electricidad
Los vidrios inteligentes pueden regular la entrada de luz solar y reducir la acumulación de calor en edificios. Una nueva tecnología desarrollada en China combina una capa de plata reversible con refrigeración radiativa. © PrimePro Glass.

El funcionamiento combina dos tecnologías que normalmente se estudian por separado: el control electrocrómico de la luz y la refrigeración radiativa.

La primera permite modificar las propiedades ópticas de un material mediante electricidad. En este caso, cuando se aplica una tensión, los iones de plata presentes en el sistema se depositan sobre una superficie y forman una capa metálica reflectante. Al invertir la polaridad, esa plata vuelve a disolverse y el vidrio recupera su transparencia.

La segunda tecnología permite que el material emita energía térmica en forma de radiación infrarroja. De esta manera, la ventana no se limita a bloquear parte de la radiación solar entrante, sino que también favorece la disipación del calor.

Los resultados fueron llamativos. En una de las configuraciones estudiadas, la transmisión promedio de luz visible descendió de aproximadamente el 44% a menos del 5%, mientras que la reflexión de radiación infrarroja cercana aumentó del 54% al 83%. Además, los investigadores consiguieron fabricar muestras con diferentes tonalidades, como amarillo claro, cian pálido, violeta grisáceo y rojo rosado. Esta característica podría permitir integrar la tecnología en edificios sin depender exclusivamente de superficies oscuras o espejadas.

Las pruebas mostraron hasta 7 grados menos, pero todavía falta llevarla a edificios reales

Para comprobar el comportamiento térmico, los científicos realizaron experimentos al aire libre en Shanghái utilizando pequeños recintos cubiertos con diferentes tipos de vidrio.

Durante las horas de luz solar, el recinto equipado con el prototipo registró una temperatura interior media aproximadamente 3,4 °C inferior a la del recinto con vidrio de cuarzo. En determinados momentos, la diferencia máxima alcanzó los 7 °C.

Los investigadores también utilizaron una pequeña casa experimental sometida a iluminación artificial. En esas condiciones, el vidrio consiguió mantener el interior unos 4,3 °C más frío en modo transparente y aproximadamente 5,9 °C más frío cuando se encontraba en estado opaco.

China desarrolló un vidrio inteligente que puede enfriar los edificios hasta 7 °C sin aire acondicionado. El secreto está en una capa de plata que aparece con electricidad
Esquema del funcionamiento de la ventana inteligente, basado en la deposición y eliminación reversible de una capa de plata mediante electricidad. © Jingjing Mao y colaboradores / Nano Letters (2026).

El análisis de los resultados publicado por Phys.org destaca que la superficie mantuvo un comportamiento estable durante 350 ciclos de activación, aunque todavía falta comprobar su resistencia tras años de exposición a condiciones meteorológicas reales.

También hay limitaciones de diseño. La refrigeración radiativa resulta especialmente favorable cuando la superficie puede emitir calor hacia el cielo, por lo que los tragaluces podrían convertirse en una de las primeras aplicaciones viables. Las ventanas verticales requerirían adaptaciones adicionales.

El avance todavía no significa que el aire acondicionado vaya a desaparecer. Antes será necesario evaluar los costos de fabricación, la durabilidad, la instalación de paneles de gran tamaño y el ahorro energético en edificios reales. Sin embargo, el concepto plantea un cambio interesante: las ventanas del futuro podrían dejar de ser simples superficies transparentes para convertirse en sistemas activos que regulen cuánta luz y cuánto calor entra en nuestros hogares.